POLÍTICA: Todo el personal y cuidadores de nuestro centro:
- Utilizará orientación positiva, redirección y establecimiento de límites.
- Animará a los niños a ser responsables de sus acciones.
- Modelará justicia y respeto.
- Guiará a los niños a desarrollar el autocontrol.
- Utilizará una disciplina que sea consistente, clara y comprensible para el niño.
- NUNCA usaré castigo físico ni lenguaje abusivo.
- La restricción física solo se utilizará si es necesario para garantizar la seguridad del niño o de los demás, y solo durante el tiempo suficiente para que el niño pueda controlarse.
OBJETIVO: Fomentar la capacidad del niño para desarrollar la autodisciplina.
Enseñar un comportamiento social aceptable.
Mostrar a los niños un comportamiento alternativo positivo.
Para garantizar la seguridad de todos los niños.
PROCEDIMIENTO:
- Cualquiera sea la técnica que se utilice, explíquesela al niño en un lenguaje apropiado para su edad.
- Para actos de agresión y peleas (golpes, mordeduras, etc.):
- Separar a los niños involucrados.
- Consuele inmediatamente al niño herido.
- Realice primeros auxilios ante cualquier lesión sufrida.
- Notificar a los padres sobre el incidente.
- Revise la idoneidad de la supervisión del cuidador para este grupo, actividad, edad y la pertinencia de la actividad.
3. Por conducta disruptiva:
- Redirigir el interés del niño.
- Cambiar actividades.
- Separarse en un grupo más pequeño.
- Pruebe la atención personalizada durante un breve periodo de tiempo.
4. Para problemas de conducta que persisten en niños de 18 meses o más
- Discuta estrategias para cambiar el comportamiento con el padre/tutor legal y el director.
- Use un tiempo fuera hasta que el niño pueda controlarse. Permanezca en un lugar donde pueda observarlo mientras esté en el tiempo fuera.
- Utilizar la técnica de “tiempo dentro” en lugar de “tiempo fuera”
5. Para problemas de comportamiento importantes y graves:
- Involucre al consultor de salud mental si está disponible.
- Consulte con el padre/tutor legal sobre la posibilidad de realizar una evaluación para posibles condiciones de desarrollo, servicios de salud mental, terapias conductuales, servicios relacionados con traumas u otros servicios.
- Pregunte a los padres/tutores legales si ocurre algo estresante en casa o si el niño ha experimentado algún evento traumático. En caso afirmativo, derive a la familia a servicios de apoyo o de salud mental adecuados.
- Consulte con el enfermero consultor de CCHP si no está seguro de dónde derivar a las familias.
Mejores prácticas para el tiempo de espera:
- Dar una advertencia verbal y el motivo de la solicitud.
- Dar una razón verbal para el tiempo fuera.
- Retirar al niño del entorno/actividad grupal/estimulación.
- Coloque al niño en un lugar seguro, sentado en una silla, donde pueda observarlo para garantizar su seguridad.
- Corta duración, unos 3 minutos para edades de 3 a 5 años.
- Regrese a la silla si el niño se escapa.
- Pídale al niño que cumpla con su pedido original si el castigo fue por incumplimiento.
- El personal permanece tranquilo todo el tiempo.
- Utilice la intervención de forma consistente.
- Tener expectativas de desarrollo realistas del niño, incluidos los niños con retrasos en el desarrollo.
- Hable con el niño sobre lo que sucedió cuando se sintió tranquilo.
¿Qué es un tiempo de entrada y un tiempo de salida?
El tiempo fuera es una técnica disciplinaria popular y basada en la evidencia, eficaz para modificar el comportamiento. La AAP y los CDC lo respaldan. Cada vez hay más evidencia en psicología infantil que demuestra que los niños, e incluso los adultos, se benefician de la conexión humana, la compasión y el apoyo emocional (no del aislamiento) cuando se encuentran emocionalmente desregulados.
Entre las críticas comunes al tiempo fuera se incluyen que puede aumentar la desregulación emocional en algunos niños, no les enseña habilidades de tolerancia al estrés, los aísla cuando necesitan apoyo y puede retraumatizar a algunos niños que han sufrido abuso. Además, existe la preocupación de que los cuidadores no siempre lo implementen correctamente y que pueda dar lugar a un uso inapropiado y coercitivo del mismo.
Quienes promueven enfoques conductuales basados en el trauma y técnicas de crianza positiva fomentan el apoyo y la conexión durante momentos de desregulación emocional. Un tiempo de convivencia también implica retirar al niño de su entorno, pero incluye la presencia de un adulto que conecta con él en un espacio tranquilo para tranquilizarlo y brindarle apoyo emocional.
Pasos para un tiempo de convivencia:
- Retirar al niño del entorno/actividad grupal/estimulación.
- Un miembro del personal se sienta con el niño uno a uno durante unos minutos, ya sea sosteniendo al niño pequeño en su regazo o sentándose a su lado.
- Ayude al niño a calmarse respirando profundamente (huela las flores, sople las velas). Consuélelo hasta que se tranquilice lo suficiente como para comunicarse con usted o para que usted pueda comunicarse con él.
- Expresa sus emociones con palabras. Por ejemplo: "¡Veo que estás frustrado (enojado, triste, etc.) porque un amigo te quitó tu juguete!". Pídeles que escuchen a su cuerpo para ver si tienen hambre o cansancio.
- Determine si el niño está lo suficientemente tranquilo como para hablar sobre lo sucedido y cuáles son las alternativas para el futuro. Use un lenguaje sencillo y apropiado para su edad.
- Regresar a la actividad grupal cuando el niño haya regulado sus emociones.
Después de un tiempo fuera, un tiempo dentro o cualquier incidente de comportamiento :
- Espere a que el niño se calme para hablar del incidente y plantear alternativas de solución para el futuro. Use un lenguaje sencillo y apropiado para su edad.
- Hable sobre lo que sucedió antes del incidente y ayude al niño a comprender sus emociones justo antes del incidente. Valide sus sentimientos.
- Ayude al niño a comprender el impacto de sus acciones.
- Por ejemplo: "A tu amigo le dolió mucho cuando lo golpeaste. No está bien golpear a otras personas, sin importar cómo nos sintamos".
- Sugiera formas alternativas de manejar los sentimientos fuertes la próxima vez que ocurran.
- Por ejemplo, "A veces yo también me siento frustrado. ¿Qué podemos hacer además de lanzar o golpear cuando nos sentimos frustrados? Respiremos hondo y contemos hasta 5 a ver si nos ayuda".
- La próxima vez que no quieras compartir un juguete, en lugar de usar las manos, usemos las palabras. Intenta decir: «Ahora me toca a mí con este juguete».
- “La próxima vez que te sientas enojado, usemos tus palabras para contárselo a un maestro o a un adulto y podremos ayudarte”.
- Tenga cuidado con sus palabras. Ayude al niño a discernir que es un buen niño, pero que su comportamiento es malo. Evite decirle que es "malo", "travieso", "alborotador", etc. A medida que crece, los niños internalizarán estas etiquetas como parte de su identidad como niños malos. En cambio, concéntrese en que su comportamiento es malo, inaceptable, prohibido o inaceptable. Los niños que se sienten cuidados y apoyados responderán mejor a los intentos de disciplina o modificación de conducta que los que solo se sienten castigados y avergonzados.
Referencias:
¿Es hora de un "tiempo de convivencia"?: Una prueba piloto de la técnica de crianza infantil
Desarrollo infantil – La controversia del tiempo fuera: ¿eficaz o perjudicial?